Abracemos la vida: un año para agradecer y proyectar en el Colegio San Juan Bautista
Las palabras que mejor resumen este cierre de año en el San Juan Bautista, son «mucha vida compartida». Motivados por el lema que compartimos con toda la Familia Sa-Fa, “Abracemos la vida”, y además porque fue un año en el que la vida se expresó en crecimiento, en vínculos que se fortalecieron y en procesos que siguen abriendo futuro.
Fue un año de crecimiento de nuestra comunidad educativa. Nuevos estudiantes, familias y educadores se sumaron al San Juan, renovando la riqueza de lo diverso y el compromiso compartido de educar y educarnos en comunidad.
Continuamos consolidando nuestro proyecto Eutopía 2035, proceso que venimos transitando desde del 2019 y que busca formar personas libres, solidarias, fraternas, críticas, amantes del saber y eutópicas. En ese marco, avanzamos en la consolidación de la nueva propuesta educativa de Primaria, junto con el inicio de la construcción de un nuevo edificio para esta etapa, como expresión concreta de una mirada pedagógica renovada y cuidada.
Desde Eutopía 2035, seguimos apostando por una educación inclusiva, convencidos de que cada persona tiene un lugar y una oportunidad real de aprendizaje y crecimiento. En la misma clave de innovación y proyección, se conformó un equipo que está prototipando un nuevo Bachillerato del San Juan, en un tiempo especialmente significativo, cuando nos acercamos a los 50 años de la primera generación de egresados de nuestro bachillerato. Como parte de nuestra identidad, la tradición, el presente y el futuro están en diálogo permanente consolidando nuevas respuestas educativas.
Este camino se sostiene y se organiza a través del Plan Estratégico 2024–2028, que orienta nuestra manera de trabajar y de tomar decisiones. Un plan que pone en el centro:
En lo cotidiano, seguimos buscando que la experiencia de estudiantes, familias y educadores en el San Juan sea una experiencia de crecimiento y de cuidado. Una experiencia que, como nos pedía el Hermano Gabriel Taborín, se parezca a lo que sucedía “bajo el humilde techo de Nazaret”: un lugar donde se ora, se trabaja y se ama, y donde la vida puede desplegarse.
Cerramos el año con gratitud y esperanza. Porque abrazar la vida es también animarnos a transformar la educación, con otros, desde nuestra identidad y con la mirada puesta en el futuro.
Alejandro Gallesio
Director General